¿Cómo funciona el JAPAN RAIL PASS?

El Japan Rail Pass, conocido también como JPR, es un bono que permite tu libre circulación en tren por el país del sol naciente por el periodo de tiempo que hayas adquirido. Cualquier tren, experto los súperbala Nozumi, está a tu entera disposición y entra dentro de los servicios que incluye este billete.No esperes a comprarlo cuando estés allí, ya que es un servicio que únicamente se vende a turistas y en el extranjero, por tanto una vez aterrices en Tokyo no tendrás manera de encontrarlo. La utilidad del mismo se parece bastante al conocido Interrail europeo, pero ciñéndose al ámbito exclusivamente nipón. Tienes disponible duración de 7, 14 ó 21 días y la cuenta atrás comienza el primer día que hagas uso del mismo o en su defecto, valides en la oficina de una estación.Si quieres comprarlo pinchando aquí accederás a un servicio de compra por Internet. A la hora de validar el billete en la estación, tendrás que presentar al empleado de la oficina de la JR tu pasaporte y el resguardo que te de la agencia. Es importante que a la hora de comprarlo pongas exactamente tus datos (segundos nombres,…) tal y como aparecen en tu pasaporte para que no haya ningún problema a la hora de realizar este trámite.A partir de ahí, gozarás en tu bolsillo de una tarjeta para montar en los trenes que te apetezca. Solo tendrás que presentarla al trabajador de los tornos. En caso de querer reservar existe esa posibilidad, pero en muchas ocasiones estando 10 o 15 minutos antes en la estación podrás hacerte con un buen sitio en vagón de fumador o no fumador, depende tus preferencias. Para conocer los horarios, pide un plano en la estación o http://www.hyperdia.com/, un servicio que sirve para planificar tus viajes en tren en Japón. Los trenes cuentan con servicio para tomar un pequeño almuerzo y en las estaciones se pueden comprar comida en las múltiples tiendas repartidas en los andenes o en el interior del edificio.¿Los trenes en Japón? Una puntualidad pasmosa. Y una limpieza exigente. La comodidad y la higiene, así como la ausencia de retrasos, son la mejor tarjeta de presentación de un servicio ferroviario moderno.

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