Koh Kret, situada a unos 30 kilómetros al noroeste de Bangkok, no es una isla tropical rodeada por el mar, sino un pequeño islote fluvial formado en el río Chao Phraya. Aun así, en Tailandia todos la conocen como “la isla de Koh Kret”, un lugar donde el tiempo parece avanzar más despacio y donde todavía pervive la cultura tradicional del pueblo mon.
Cada vez que regreso a Bangkok y necesito alejarme del ruido de Sukhumvit o Silom, pienso en Koh Kret. Basta una breve travesía en ferry para que el paisaje urbano desaparezca y dé paso a senderos estrechos, casas de madera, talleres de cerámica y pequeños templos junto al agua. Es una escapada sencilla, pero profundamente reveladora para quien quiera descubrir una Tailandia más cotidiana y cultural.
La isla fue creada artificialmente en el siglo XVIII, durante el periodo del Reino de Ayutthaya. En aquella época, el río Chao Phraya era una vía esencial para el comercio y el transporte, y se excavó un canal para rectificar uno de sus grandes meandros. Con el tiempo, el antiguo terreno rodeado por el nuevo cauce terminó convirtiéndose en una isla.
Desde finales del Reino de Ayutthaya hasta comienzos del periodo Rattanakosin, numerosos miembros del pueblo mon emigraron desde Birmania y se asentaron en esta zona. Su legado sigue muy presente en Koh Kret: templos de influencia birmana, gastronomía tradicional, cerámica artesanal y antiguas creencias espirituales que todavía forman parte de la vida diaria de sus habitantes.
Qué ver y hacer en la isla de Koh Kret
Ciclismo o caminatas
Koh Kret tiene apenas 3,5 km² y un perímetro aproximado de siete kilómetros, una dimensión perfecta para recorrerla sin prisas. Los fines de semana la isla se llena de visitantes locales que llegan desde Bangkok en busca de un ambiente tranquilo junto al río, aunque entre semana mantiene una atmósfera mucho más silenciosa y relajada.
Nada más desembarcar, aparecen pequeños puestos de alquiler de bicicletas tradicionales y bicicletas eléctricas. Personalmente, creo que la mejor manera de descubrir Koh Kret es pedalear lentamente, deteniéndose en los talleres artesanales, en los cafés junto al canal o simplemente observando la vida cotidiana de los vecinos.
El recorrido completo alrededor de la isla puede hacerse en una o dos horas, aunque lo más agradable es dedicarle más tiempo y dejarse llevar por los pequeños caminos elevados que atraviesan jardines, casas tradicionales y mercados improvisados.
Pagoda Mutao: Wat Poramai Yikawat
Situado en uno de los extremos de la isla, Wat Poramai Yikawat es el templo más emblemático de Koh Kret y uno de los mejores ejemplos de la herencia cultural mon en Tailandia.
Su famosa pagoda inclinada, visible incluso desde el embarcadero, fue construida hace unos 300 años siguiendo la inspiración de la pagoda Shwemawdaw de Myanmar. La estructura, de base octogonal, alberga reliquias budistas en su interior y destaca por la tela roja anudada en la parte superior, un símbolo profundamente ligado a las tradiciones mon.
Originalmente la pagoda estaba completamente recta, pero a finales del siglo XIX comenzó a inclinarse debido a la erosión provocada por las aguas del río. Lejos de convertirse en un problema, esta inclinación terminó transformándola en uno de los grandes símbolos visuales de la provincia de Nonthaburi.
El ambiente alrededor del templo resulta especialmente sereno durante las primeras horas de la mañana, cuando los monjes recorren la isla y el sonido de las campanas se mezcla con el movimiento lento del río.
Visita a talleres de cerámica tradicional
Si hay algo que define a Koh Kret, además de su herencia mon, es la cerámica artesanal elaborada con barro rojizo sin esmaltar. Esta tradición ha pasado de generación en generación y continúa siendo una de las principales actividades de la isla.
Los talleres aparecen dispersos entre los caminos y canales. Algunos son pequeños espacios familiares donde varias generaciones trabajan juntas moldeando piezas decorativas, cuencos o recipientes tradicionales con técnicas manuales muy antiguas.
Me gusta especialmente observar el proceso de tallado, realizado con una precisión silenciosa y casi meditativa. Muchas piezas muestran patrones florales y motivos geométricos típicos de la cultura mon.
Además de comprar directamente a los artesanos, algunos talleres ofrecen experiencias prácticas donde los visitantes pueden moldear su propia pieza y recibirla posteriormente en casa tras el proceso de cocción.
Dulces tradicionales
Koh Kret también es conocida como “la isla de los dulces”, y basta caminar unos minutos por sus mercados para entender por qué.
Los puestos están llenos de pequeños postres de colores suaves y aromas delicados, muy distintos a otros dulces tailandeses más intensos. Aquí predominan sabores más equilibrados, muchas veces perfumados con jazmín o coco fresco.
Uno de los más curiosos es el musalong, un antiguo aperitivo originario del período de Ayutthaya. Aunque históricamente formaba parte de la cocina de la corte, hoy es difícil encontrarlo fuera de lugares como Koh Kret debido a la complejidad de su preparación.
La elaboración requiere enrollar finos fideos manualmente antes de freírlos, un proceso lento que convierte este dulce en una auténtica rareza gastronómica. Precisamente por eso, probarlo aquí tiene algo especial.
Otra ventaja es que muchos dulces pueden comprarse individualmente, perfectos para ir probando diferentes sabores mientras se pasea por la isla.
Mercado flotante
El mercado flotante Wat Saeng Siri Tham se encuentra en la orilla opuesta de la parte trasera de la isla de Ko Kret (distrito de Tha It). Es una construcción muy local, con un gran mercado techado flotando sobre el río Chao Phraya, como si fuera una enorme balsa.
No es el típico mercado flotante turístico, con barcas de vendedores concentradas para los visitantes; aquí lo habitual es disfrutar tranquilamente de unos fideos o comida local en restaurantes junto al río, aprovechando la brisa fresca.
Entre los platos más habituales aparecen el kuai tiao, los clásicos fideos tailandeses; el refrescante khao chae, arroz servido en agua fría aromatizada; y diferentes frituras tradicionales cocinadas al momento.
Durante las tardes de fin de semana, el ambiente se vuelve especialmente agradable. Muchas personas simplemente se sientan junto al canal a tomar café mientras observan el ir y venir de los barcos sobre el río Chao Phraya.
Más que un lugar para hacer compras, el mercado de Koh Kret es un espacio para detenerse y observar una forma de vida ligada al agua que todavía sigue muy presente en esta parte de Tailandia.
Cómo llegar a Koh Kret desde Bangkok
Koh Kret es una de las mejores excursiones de un día desde Bangkok, especialmente para quienes desean descubrir una cara más tradicional y menos frenética de la capital tailandesa.
Opciones para llegar desde Bangkok
1. Autobús + ferry (opción económica y local)
Desde Victory Monument se puede tomar el autobús 166 hasta Pak Kret. Después, basta caminar o tomar un corto trayecto hasta el embarcadero cercano a Wat Sanam Nuea y cruzar en ferry hacia la isla.
Es la alternativa más económica y también la más auténtica para quienes quieran moverse como los habitantes locales.
2. Taxi o Grab (opción cómoda y directa)
La forma más sencilla es utilizar Grab o taxi directamente hasta el muelle de Wat Klang Kret o Wat Sanam Nuea. Desde allí, el ferry tarda apenas unos minutos en llegar a la isla.
3. Chao Phraya Express Boat (solo fines de semana)
Los fines de semana también es posible utilizar el Chao Phraya Express Boat desde el muelle de Sathon hasta la zona de Nonthaburi. Después, se continúa en taxi hasta el embarcadero y finalmente en ferry.
Es una opción especialmente interesante para quienes quieran disfrutar del río Chao Phraya durante el trayecto.
4. Excursión organizada
Muchas agencias locales ofrecen excursiones de medio día o día completo desde Bangkok con transporte incluido.
Para quienes prefieren evitar conexiones y desplazamientos, suele ser la alternativa más cómoda.
Recomendación
Si buscas una experiencia sencilla y relajada, la excursión organizada es probablemente la opción más práctica. Pero si quieres descubrir el lado más cotidiano de Bangkok y sus alrededores, combinar autobús y ferry permite disfrutar del viaje de una manera mucho más cercana a la vida local.




















