Conocer Asia a través de sus sabores

La gastronomía asiática es tan variada como las diferentes culturas que conviven en esta zona del mundo. Muy marcada por la presencia de los océanos Índico y Pacífico, es una cocina que sí comparte, sin embargo, productos como el arroz, los pescados y el gusto por platos como las sopas, los tallarines o los sabores especiados.Cualquier viajero bien curtido sabe que, cuando se visita un país, una de las mejores maneras de adentrarse profundamente en su cultura es a través de los sabores y texturas que el territorio inexplorado nos ofrece. Por ello no hay que dejar pasar la oportunidad de probar nuevos platos y de descubrir diferentes alimentos en nuestras experiencias como trotamundos.Las posibilidades de degustar buena cocina asiática y de aprender más sobre la verdadera cultura del lugar que nos acoge son muy variadas. Desde realizar una rica mariscada en Bangkok a probar el famoso pato asado chino en uno de los mejores restaurantes de Beijing, pasando por paladear los sabores de la afamada comida japonesa en un pequeño crucero por la bahía de Tokio o cenar a base de lo mejor del mar con uno de los mayores shows de luz y sonido del mundo como telón de fondo en Hong Kong, existen muchas maneras interesantes de descubrir estos países a través de su auténtica gastronomía.También se puede combinar el folclore puro de la música, la danza y las artes escénicas con una buena comida autóctona. Qué mejor manera de sentirse un poco más cerca de nuestro destino que, por ejemplo, cenando exquisita comida tailandesa mientras se disfruta de un espectáculo típico, haciendo lo propio en Malasia y descubriendo de cerca su diversidad cultural o conociendo en Japón a las Maicos, aprendices de Geisha que traerán hasta su mesa la más clásica tradición del país del Sol Naciente.Pero si además de degustar la comida, podemos aprender a cocinarla apropiadamente, la experiencia puede ser mucho más profunda. Una clase de cocina en Bali, por ejemplo, puede ser una gran oportunidad para conocer su cultura. Desde la compra en el mercado, donde el viajero puede comprobar “in situ” la calidad de las materias primas y los diferentes alimentos que ofrece un país como Indonesia hasta la clase en la que se prepararán los platos, nada menos que en la Escuela de Cocina de la ciudad, esta vivencia ofrece la posibilidad de acercarse al país desde otro punto de vista. Además, es una actividad enriquecedora que se puede realizar en otros países como Laos o Tailandia.En definitiva, conocer las diferentes gastronomías de Asia hace posible que el viajero se sienta como un habitante más del país que visita y es una de las maneras más directas de abrir la mente y los sentidos cuando llegamos a un nuevo destino, lo que es, probablemente, una de las mejores cosas que llevaremos con nosotros al regreso.

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