Guía de viaje de Tokio

TEMPLOS Y SANTUARIOS DE INTERÉS EN TOKYO

Templo Budista Senso-ji: Este templo, también conocido como Templo de Asakusa Kannon, es uno de los más singulares de toda la ciudad y también de los más venerados. Su historia se remonta al año 628 en el que dos hermanos pescadores encontraron en el mar una estatua de la diosa Kannon, relacionada con la misericordia. Decidieron devolver la estatua al río, pero la diosa volvía a sus redes una y otra vez, por lo que decidieron promover la construcción de un templo, que quedó terminado en el año 645, convirtiéndose por tanto en el templo más antiguo de Tokyo.

La visita a este lugar es una experiencia muy completa por lo bello de su arquitectura y porque a su puerta llamada Hozomon se accede a lo largo de una calle comercial de más de 200 metros de largo donde se pueden comprar objetos típicos y probar los apetitosos dulces tradicionales en esta vía que tiene siglos de historia.

En el mes de mayo se celebra la festividad del templo, con varios actos muy importantes para los creyentes. Siendo, así, uno de los templos más concurridos de Tokyo.

Santuario Meiji: es un santuario dedicado a los espíritus del Emperador Meiji y su consorte, la emperatriz Shoken. Esta situado justo al lado de la bulliciosa estación Harajuku de la línea de Japan Rail Yamanote, El santuario y el Parque Yoyogi que se encuentra al lado, conforman una amplia zona boscosa dentro de la ciudad que es todo un oasis de vegetación. Los amplios terrenos del santuario ofrecen rutas de senderismo que son ideales para un relajante paseo.

El emperador Meiji fue el primero del Japón de la Era Moderna. Él nació en 1852 y ascendió al trono en 1867, en el cénit de la Restauración Meiji, cuando la Era Feudal llegó a su fin. El principal edificio del complejo se encuentra a diez minutos a pie de la entrada sur, cerca de la estación de Harajuku.

La entrada en los terrenos del santuario está marcada por una gran puerta Tori. Tras atravesarla, comprobaremos como los ruidos propios de la megalópolis cesan ante los sonidos más típicos de un tranquilo bosque. Los cerca de 100.000 árboles que existen en la zona se plantaron durante la construcción del santuario y fueron donados por regiones de todo el país.

Los visitantes del santuario pueden participar en las actividades típicas del Shinto, como hacer ofrendas en el salón principal, la compra de encantos y amuletos o escribir sus deseos en un ema. Este es, por tanto, uno de los templos que no deben faltar en nuestra ruta por el Tokyo más místico y ancestral.

Santuario de Yasukuni: Este es un bonito templo no exento de cierta polémica a su alrededor: Está dedicado a los soldados y militares que lucharon por Japón, pero la realidad es que allí se encuentran los restos de varios criminales de guerra, por lo que suele haber opiniones muy encontradas en cuanto a al templo. Sin embargo, es un lugar recomendable por lo hermoso de su arquitectura y porque alberga también un museo de la guerra donde podemos hacernos una idea más clara y más certera de los conflictos y la historia militar del País del Sol Naciente.

Santuario de Ueno Toshogu: El Toshogu es el mausoleo de Tokugawa Ieyasu, fundador del shogunato Tokugawa, que gobernó Japón durante más de 250 años, hasta 1868. El santuario está dedicado a los espíritus de Ieyasu y otros dos de las personalidades históricas más influyentes de Japón, Toyotomi Hideyoshi y Minamoto Yoritomo.

El complejo de santuarios está delicada y profusamente decorado y consta de más de una docena de edificios sintoístas y budistas situados en un hermoso bosque. El templo también es conocido como Templo de los Tres Monos porque alberga la famosa escultura de los tres monos sabios, cuya sentido es bastante complejo de interpretar, pero que ha trascendido ante el pueblo con el lema de: “No ver el mal, no oír el mal, no decir el mal”, aunque esta es una interpretación bastante simplista.

Este es un templo espléndido cuya visita recomendamos, pero hay que tener en cuenta que el viajero puede encontrarse con alguna obra de restauración, ya que hay fases de conservación previstas hasta 2019. Aunque como se dividen en distintas áreas, siempre se podrá visitar la mayor parte del recinto.

Santuario de Hie Jinja: Es un santuario precioso que se encuentra en el corazón de Tokyo, sobre una pequeña colina en Akasaka. Su camino escalonado de acceso está formado por una serie de Toris crea un espacio muy fotogénico e impresionante. Es un templo muy venerado en Tokyo, cuya construcción nos retrotrae a los comienzos del periodo Kamakura cuando un hombre llamado Edo construyó un santuario dedicado a la deidad guardiana de su residencia.

MÁS ALLÁ DE LOS TEMPLOS

La lonja de pescado de Tsukiji: Una de las visitas más interesantes que se pueden hacer en Tokyo, aunque si bien es cierto, hay que madrugar mucho para poder disfrutarla en toda su grandeza. Aunque cualquier viajero que se precie sabrá ver que es una visita obligada si atendemos a las cifras: 3.000 toneladas de mercancía que cambia de manos cada día, 450 tipos de productos marinos y piezas de atún que pueden superar los 500.000 euros de precio.

Todo un espectáculo de color y bullicio que los amantes del sushi sabrán apreciar. No en vano, se dice que es el mejor lugar del mundo para probar un buen plato de este manjar en los alrededores (un desayuno muy típico en Japón): En ninguna parte encontrará un sushi tan fresco como aquí y preparado por auténticos artesanos.

Parque Yoyogi: Ubicado entre la estación de Harajuku y el Santuario Meiji en Shibuya, es uno de los parques más grandes y bonitos de Tokyo. Los domingos cobra especial vida, con muchas bandas tocando música al aire libre, gente practicando artes marciales, jóvenes disfrazados y amantes de los animales con sus mascotas sueltas por la zona, una de las pocas de Tokyo donde esto está permitido.

Shinjuku: La estación de Shinjuku, con sus tres millones y medio de pasajeros diarios, es la más transitada del planeta. Es muy importante visitarla acompañado de un buen mapa, ya que sus más de 60 puertas pueden convertirse en una pesadilla si no se tiene bastante claro por dónde queremos salir.

Dentro de la estación existen tantas tiendas que prácticamente aquello es un centro comercial subterráneo. Un lugar en el que hasta el viajero más avezado podría perderse si no observa bien las indicaciones y si se deja despistar por el enorme bullicio que lo habita, sobre todo a la hora punta de la mañana y de la tarde.

VISITAR LOS MIRADORES DE TOKYO

Torre de Tokyo: Esta torre se acabó de construir en 1958 como un símbolo de modernidad y es uno de los miradores más famosos de Tokyo. Muchas parejas suben aquí por las románticas vistas de la ciudad, sobre todo de noche. Exiten dos niveles desde los que puedes cotemplar la capital nipona a vista de pájaro: uno situado a 150 metros de altura y el otro a 100 metros más alto (para el que hay que pagar una segunda entrada).

Pasar por el cruce de Shibuya: El famoso cruce de Shibuya es una de las estampas más típicas de Tokyo debido a lo concurrido que está siempre. Por el cruce de Shibuya transita cada día un millón de personas rodeadas por las pantallas gigantes que emiten publicidad sin parar.

Tokyo

Muy cerca de la estación homónima se encuentra el entrañable monumento a Hachiko: Un perro que esperaba cada día a su dueño en la puerta de la estación para volver a casa, hasta que un día el dueño sufrió un infarto en su trabajo y nunca más regresó. Sin embargo el fiel Hachiko permaneció 10 años en las inmediaciones de la estación esperando a que su dueño volviera. Una historia de fidelidad entre un perro y su dueño que ya cuenta con dos películas, una de ellas protagonizada nada menos que por Richard Gere.

Ginza: Se podría pensar que la visita al barrio de Ginza debería ubicarse en la sección “De Compras”, pero a no ser que tengamos un presupuesto casi ilimitado, diremos que esta avenida comercial es un paseo muy interesante más para ver tiendas de lujo y acercarse a los escaparates de marcas de primerísima línea que para abrir la cartera. La arquitectura innovadora de este barrio es sólo uno de sus atractivos y el paseo por sus calles es prácticamente obligatorio de todo buen viaje a Tokyo que se precie. Aquí podremos ver maravillas como los grandes almacenes Wako, cuyo reloj sigue marcando la hora desde el año 1932 en que empezó a funcionar.

COMER EN TOKYO

En la versión más reciente de la última guía Michelín, en el área de Tokyo hay nada menos que 17 restaurantes que se han llevado tres estrellas, la más alta puntuación. Esto nos da una idea de lo fácil que es encontrar un buen sitio para comer en la capital nipona. Y no queremos decir que sea absolutamente necesario acudir a un restaurante de lujo, sino más bien que el nivel de calidad y buen servicio que puede esperarse de la ciudad cuando uno se sienta a la mesa es tan alto como en todo lo demás.

Si contamos con unos 300 euros por comensal y podemos esperar más de tres meses –que es la media que aguardan los afortunados que entran en la lista de espera de este restaurante- podemos deleitarnos con el saber hacer de Jiro Ono que se considera el mejor maestro de sushi del mundo. Situado en una estación de Metro, por su aspecto nadie diría que es un restaurante que cuenta con tres estrellas Michellin. Sin embargo le han dedicado incluso un documental: “Jiro, dreams of sushi” en el que expone lo aprendido en sus más de 75 años de experiencia.

Si el presupuesto no nos da para tanto pero no queremos renunciar al mejor sabor del sushi fresco, una buena opción –no barata, pero razonable- es el Daiwa Sushi: Famoso por la destreza de sus cocineros, es una parada imprescindible si viajamos al mercado de Tsukiji.

Otro restaurante clásico, con más de 70 años desde que abrió, es el Kyubey. Se dice que en este restaurante nació el gunkan maki: Una pieza cilíndrica formada por arroz envuelto en alga nori y cubierto con huevas. Está situado en Ginza, aunque también tienen una sucursal en el hotel Okura y otra en el New Otani.

Si deseamos experimentar la alta cocina con influencias japonesas, el Molecular Bar el probablemente uno de los mejores lugares de Japón donde hacerlo. Allí podremos probar un menú degustación formado por pequeños y delicados platos que sorprenderán a todos nuestros sentidos. Una experiencia para el paladar que sin duda resultará inolvidable. El precio no es que sea muy popular, pero tampoco es estratosférico y variará dependiendo de la opción que elijamos. Sin duda, merece la pena acercarse.

Si más allá del sushi queremos vivir la última moda en restauración japonesa, debemos desplazarnos al restaurante temático Alcatraz ER: Una prisión médica llena de camareros disfrazados para dar miedo que te sirven desde “pollo muerto” a “papilla de sesos”. Todo ello forma parte del espectáculo y en realidad la comida no está nada mal, con espectáculo incluido.

DE COMPRAS POR TOKYO

Roppongi Hills: Esto se dice de muchos sitios en distintas capitales del mundo, pero hablar de una ciudad dentro de otra ciudad en Tokyo no es cualquier cosa. Roppongi Hills es un macro complejo que dejará boquiabiertos hasta a los viajeros más avezados en cuanto a lujo, diseño y grandiosidad. Además las posibilidades que ofrece son casi innumerables.

El complejo está presidido por un edificio de 250 metros de altura y allí además de viviendas y oficinas, se pueden encontrar tiendas de lujo, restaurantes, bares y clubes. En la entrada de la torre Mori se puede contemplar la enorme araña Maman, de la afamada escultora francesa Louise Bourgeois. Además, dentro de la torre se pueden contemplar las exhibiciones temporales de arte contemporáneo del Museo de Arte Mori y el Sky Deck, una plataforma al aire libre donde se tiene una excelente vista de la ciudad.

Oriental Bazar: Encuentre aquí desde antigüedades y muebles japoneses auténticos hasta baratijas y objetos ‘made in china’, perfectos como suvenir. Un lugar que no hay que dejar de visitar para nuestras posibles compras. A buen seguro se quitará de encima más de un regalo de esos que se hacen por compromiso cuando se viaja. Y difícil será que no se le antoje algún kimono, abanico, figura de la suerte o cualquier de los muchos objetos que se pueden comprar en este bazar asiático.

Harajuku. El lugar donde buena parte de la juventud japonesa compra todo lo necesario para llevar un look a la moda nipona. Toda una calle donde quedará fascinado con los chicos vestidos de Cosplay, las tiendas de complementos, los fotomatones llenos de jóvenes tomándose fotos en grupo o los miembros de las tribus ‘góticas’ que vienen aquí a encontrar maquillaje y otros cachivaches propios de su estética. Además podrá disfrutar de un capricho dulce en la heladería de Hello Kitty, sentarse en un café o comer unos noodles mientras observa fascinado todo el entorno.

Akihabara. Es el templo de la tecnología de la ciudad. Especialmente indicado para los amantes de la fotografía, aquí encontraréis máquinas, lentes, accesorios y cualquier cosa que un profesional o aficionado pueda soñar. También es el sitio perfecto para los aficionados a la informática y la electrónica en general, ya que podrá encontrar literalmente miles de gadgets distintos entre los que elegir: Desde ordenadores completos a complementos de todo tipo.

También es templo de los amantes del manga y el anime, pues en sus alrededores hay decenas de lugares en los que hacerse con el último número de tu serie favorita. Un consejo: compare precios antes de decidirse porque puede encontrar el mismo producto en la tienda de al lado con hasta un 25% de descuento. También es la zona perfecta para los aficionados al manga y al animé, que encontrarán aquí todo lo que buscan, por extraño que sea su serie favorita.

Calle Nakamise, en Asakusa: El lugar perfecto para comprar artículos tradicionales japoneses. Desde kimonos hasta katanas, todo lo que pueda imaginar tiene cabida aquí. Además, el paseo merece la pena sólo por ver lo concurrido que está el lugar y lo divertido que es cruzarse con la juventud japonesa.

ACTIVIDADES PARA REALIZAR EN TOKYO

Ir a un combate de Sumo: El Sumo está considerado mucho más que el deporte nacional de Japón, ya que la lucha cuerpo a cuerpo de este estilo tiene un carácter casi sagrado. Ir a ver un combate de sumo en pleno Tokyo puede ser una experiencia muy impactante y hermosa, por todo el rito que el combate comporta. No en vano, a los luchadores se les trata casi como a santos en vida y llevan una vida que podría tildarse de monacal. El sitio perfecto para disfrutar de un buen combate es el pabellón el pabellón Shin-Kokugikan, pero debemos informarnos bien antes de elegir la fecha de nuestro viaje, ya que no en todas las épocas del año se celebran combates.

El combate comienza con los luchadores esparciendo sal sobre la arena para purificar el terreno. Luego hay una lucha de miradas desafiantes que puede durar varios minutos, mientras los oponentes van calentando. Es muy típico que estos momentos previos se lleguen a alargar más que el combate en sí mismo, que puede durar sólo unos segundos.

Y entonces empieza el combate que perderá aquel luchador que sea sacado del círculo del dojo o el que el que toque el suelo con cualquier parte de su cuerpo que no sean los pies. Si no tenemos la suerte de poder ver un combate en directo, siempre será una opción acudir al museo del Sumo, donde podremos conocer la historia de este noble deporte.

Cantar en un karaoke. Ir a un Karaoke a darlo todo con los temazos de siempre es una tradición muy asentada entre los japoneses. Les gusta tanto que es bastante común encontrarlos entre semana atestando los locales a la salida del trabajo. Existen los karaoke de sala, donde todo el mundo comparte el mismo espacio (como en Occidente) o los Karaoke Box, que ofrecen estancias privadas para grupos de amigos o clientes individuales. Como karaoke de sala, podemos recomendar el de Smash Hits, con un amplio repertorio de canciones que incluye algunas españolas. Del tipoBox, en Shibuya se encuentra todo un clásico: Karaoke Kan: en sus habitaciones 601 y 602 fue donde se grabó la escena entre Johansson y Murray en Lost in traslation. Recomendamos también Big Echo, un edificio entero dedicado al Karaoke.

Sumergirse en un Onsen: La naturaleza volcánica de Japón lo ha convertido en uno de los países con más fuentes termales del planeta. Los Onsen japoneses tienen ciertas reglas que hay que respetar para una buena convivencia: Los baños se toman tras lavarse bien, desnudos y estancias separadas por sexos. Aunque algunos baños, si son al aire libre, suelen ser unisex por lo que hay que bañarse con toalla. Se puede disfrutar de la experiencia Onsen en el Asakusa Kannon Onsen, a cien metros del templo de Senso-ji, en el afamado Ooedo Onsen Monogatari, que es como un parque temático de la Era Edo o en el Toshimaen Niwano-Yu cuyo enorme jardín es esplendoroso.

Presenciar una ceremonia del Té. Uno de los ritos con más tradición de Japón es la conocida como Ceremonia del Té: Todo un rito en el que la búsqueda de la belleza y la perfección es un camino hacia la sabiduría, según marca el Zen. El rito completo dura unas cuatro horas, pero se puede acceder a una versión resumida de la última parte de solo una hora de duración. La versión completa constaría de una comida Kaiseki, una pausa intermedia, una fase en la que se sirve un té espeso y, finalmente, el disfrute de un té claro. Muchos hoteles proporcionan acceso a esta experiencia como el Hotel Okura. Aunque también se puede recibir una clase completa en la Fundación Urasenke.

SALIR DE NOCHE POR TOKYO

Tapas y copas por Ebisu: En este barrio, que cuenta con un museo de la cerveza (entrada gratuita) de noche se pueden visitar multitud de bares de tapas japonesas que harán las delicias de los aficionados a la gastronomía. En estos bares que pueblan cada rincón, puede uno tapear y tomarse una copa rodeado de los salary-man que salen de las oficinas para tener un rato de esparcimiento antes de ir a casa. Los precios son bastante asequibles y la diversión está asegurada.

AgeHa Club: Nadie podrá decir que ha estado en una fiesta hasta que acuda a la discoteca AgeHa y baile con las masas de jóvenes que se mueven al ritmo que marcan los mejores DJs del planeta. Un lugar emblemático para la cultura de Club a nivel mundial que se ha convertido en referente en sus escasos 10 años de vida. El club tiene una pista de baile principal, zona Chill Out, terraza con piscina y una zona exterior con carpa. Vivir una fiesta aquí con las más de mil personas que cabe de aforo puede ser una de las mejores noches de diversión que se pueden tener en Tokyo. Tienen servicio de autobuses gratis por la noche desde la salida de Shibuya, de donde se encuentra a unos 30 minutos. El precio de la entrada depende del caché del Dj que pinche esa noche.

 


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