Nepal: Visitando las antiguas capitales Newar

2/01/2025

En el fascinante valle de Katmandú, rodeado por los majestuosos Himalayas, el pueblo Newar ha habitado desde tiempos remotos, forjando una civilización urbana rica en tradiciones y cultura. Su herencia incluye una arquitectura exquisita, esculturas, religiones entrelazadas y un idioma propio. La cultura Newar es considerada el corazón de la identidad de Nepal.

En el valle de Katmandú abundan las ciudades Newar, pero las más prominentes son Katmandú, Patán y Bhaktapur, que se destacaron como capitales de reinos independientes durante la dinastía Malla.

 

 

 

Más dioses que personas: La fe del pueblo Newar

 

Recorrer las calles de las ciudades Newar es como caminar por un museo al aire libre, con templos en cada esquina. De hecho, las ciudades han sido descritas como lugares donde hay “más dioses que personas”. El pueblo Newar mantiene una devoción profunda, y el culto diario es una parte integral de su vida.

En estas comunidades conviven hindúes y budistas, lo que se refleja en la mezcla de templos de ambas religiones. Es común encontrar estatuas de Shiva en templos budistas o de Buda en templos hindúes, una síntesis espiritual que define la fe Newar.

 

 

 

Katmandú: La capital

 

La Plaza Durbar de Katmandú

 

Nepal alberga tres Plazas Durbar, ubicadas en Katmandú, Patán y Bhaktapur. Estas plazas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, eran el epicentro de la vida social y cultural en la época de los Malla. Agricultores y artesanos Newar se congregaban aquí para comerciar y exhibir sus creaciones.

En Katmandú, la Plaza Durbar se sitúa frente al antiguo palacio real. Aunque varios templos sufrieron daños significativos durante el terremoto de 2015, la restauración está en marcha. La entrada tiene un costo de 1,000 rupias.

 

 

 

La Casa de la Kumari

 

En Nepal, una deidad viviente conocida como Kumari reside en la Plaza Durbar. Esta niña, elegida entre la casta Sakya, vive en la Casa de la Kumari y realiza ceremonias religiosas hasta llegar a la menarquia. Durante mi visita, pude verla desde el patio mientras se asomaba a una ventana con su maquillaje ceremonial. Aunque su presencia es mística, también me causó reflexión: la vida de una Kumari está llena de restricciones, apartada de su familia y de actividades cotidianas.

 

 

 

Swayambhunath: El Templo de los Monos

 

Conocido también como el Templo de los Monos, Swayambhunath es un lugar sagrado para el budismo y está registrado como Patrimonio de la Humanidad. Este templo, situado en una colina con vistas panorámicas de Katmandú, está coronado por una estupa dorada impresionante.

Llegar requiere subir una larga escalera, sorteando monos juguetones y perros callejeros. Una vez en la cima, puedes pasear alrededor de la estupa girando ruedas de oración, un acto que, según la religión, equivale a recitar sutras. Las banderas de oración (tarcho) ondean al viento, llevando mensajes espirituales hacia el cielo.

 

 

 

Bouddhanath

 

A 11 kilómetros de la ciudad, se encuentra Bouddhanath, la estupa más grande del mundo. Construida en el siglo V en una antigua ruta comercial hacia el Tíbet, esta colosal estructura fue reconstruida tras el terremoto de 2015. Su enorme cúpula blanca, rodeada por un patio, atrae a meditadores y visitantes que caminan a su alrededor siguiendo la tradición budista. Las banderas de oración y los nichos sagrados en la base de la estupa agregan un aire de serenidad.

 

 

 

Templo Pashupatinath

 

Ubicado a orillas del río Bagmati, este es el templo hindú más sagrado de Nepal. También es Patrimonio de la Humanidad y un lugar de peregrinación espiritual. Aunque los no hindúes no pueden ingresar al templo, pueden explorar el recinto pagando una tarifa de 1,000 rupias.

Desde la terraza del lado opuesto al río, se puede observar el crematorio donde se realizan ceremonias funerarias tradicionales. El humo que se eleva mientras las cenizas son esparcidas en el río invita a reflexionar sobre el ciclo de la vida y la muerte. En la filosofía hindú, la muerte marca el inicio de una nueva vida, eliminando la necesidad de tumbas.

 

 

 

 

Barrio de Thamel

 

Thamel es un centro vibrante y caótico, lleno de hoteles, restaurantes y tiendas. En menos de un kilómetro cuadrado, locales y turistas convergen en un bullicio constante. Además de su atmósfera similar a la de Khaosan Road en Bangkok, destaca por sus tiendas dedicadas al alpinismo y trekking.

Cerca de Thamel se encuentra Asan Chowk, un mercado tradicional donde se venden especias y verduras frescas. El templo de Annapurna, pequeño pero querido por los lugareños, también está aquí. Sin duda, Thamel ofrece todo lo que un turista necesita.

 

 

 

Patán: La ciudad de la belleza

 

Fundada en el año 299 d.C. por el rey Ashoka, Patán es la ciudad más antigua del valle de Katmandú. También conocida como Lalitpur (“ciudad de la belleza”), se encuentra al sur de Katmandú, al otro lado del río Bagmati.

Su Plaza Durbar, ubicada frente al antiguo palacio real, exhibe las obras maestras del arte Newar. Desde tallados en piedra hasta esculturas en madera, todo refleja la maestría artesanal de este pueblo. Aunque muchos edificios aún están en proceso de renovación desde el terremoto de 2015, Patán sigue siendo un lugar que captura la esencia de la cultura Newar.

 

 

 

Bhaktapur: La ciudad del Pequeño Buda

 

A unos 12 kilómetros al este de Katmandú, Bhaktapur es una joya arquitectónica que conserva el encanto de la dinastía Malla. Declarada Patrimonio de la Humanidad, su Plaza Durbar es el epicentro de la ciudad, con edificios y templos elaborados por artesanos Newar.

Bhaktapur es famosa por ser el escenario principal de la película “El Pequeño Buda”. Aunque el terremoto de 2015 causó daños significativos, la mayoría de las estructuras han sido restauradas. Esta tranquila ciudad se recorre fácilmente en una hora.

 

 

 

Platos típicos de Nepal

 

La gastronomía nepalí es una experiencia rica y variada que no puedes perderte. Algunos de los platos más representativos incluyen:

  • Dal Bhat: Este plato básico de Nepal combina lentejas y arroz, creando una comida completa y nutritiva. En los hogares, suele ser una preparación sencilla sin proteína animal. Sin embargo, en los restaurantes, se sirve con curry de pollo, pescado, carne de cabra, oveja o incluso yak. Es una delicia que representa la esencia de la cocina nepalí.

 

 

  • Momos: Estas empanadillas al vapor, rellenas de carne o verduras, son un ícono de la gastronomía de Nepal. Cada región y tienda ofrece su propia versión, y se acompañan con salsas que a menudo son picantes. También están los momos fritos, que añaden una textura crujiente irresistible.

 

 

  • Juju Dhau: Conocido como “el rey del yogur”, este postre es una especialidad de Bhaktapur. Preparado tradicionalmente en vasijas de barro, tiene una consistencia espesa, un dulzor equilibrado y un sabor ligeramente ácido que lo hace único.
  • Cha (té): El té con leche dulce, conocido localmente como Cha o Chiya, es una bebida imprescindible. A veces se le añaden especias o ghee, un tipo de mantequilla clarificada, para darle un sabor aún más especial. Es perfecto para acompañar las tardes en los mercados de Nepal.
  • Everest Beer: Para los amantes de la cerveza, la Everest Beer es una opción refrescante y muy popular entre los locales y turistas. Ideal para acompañar cualquier plato nepalí.

 

 

Con su mezcla de espiritualidad, tradiciones y paisajes únicos, Nepal ofrece una experiencia inolvidable que trasciende cualquier expectativa. Su legado cultural, reflejado en las antiguas capitales Newar, es un testimonio vivo de su riqueza histórica y espiritual.

 

Llegué a España por primera vez como mochilero en 1972. Dos años después decidí quedarme, y desde entonces vivo aquí, entre los recuerdos vivos de Asia y la riqueza cotidiana del mundo mediterráneo. Nací en Japón y viví allí hasta los 24 años. Mis viajes posteriores por Europa y Asia me han permitido comparar paisajes, ritmos, formas de vida y mentalidades muy distintas, y así redescubrir lo que dejé atrás en mi tierra natal. En 1990 fundé Frontia S.A. (CICMA 492) y, en 2004, creé Destinos Asiáticos, una marca especializada en viajes a medida por Asia, con el objetivo de compartir mi fascinación por este continente con otros viajeros. He recorrido países como Corea del Sur, Camboya, Laos, Tailandia, Myanmar, Malasia, Indonesia, Singapur, Hong Kong, Bangladesh, Sri Lanka, India, Nepal y Bután. Además, viví ocho años en Vietnam, país al que regreso siempre que puedo. Me considero un enamorado de Asia… y de España. Entre ambas orillas he construido mi forma de mirar el mundo: con curiosidad, respeto y atención a los matices. Esa mirada es la que intento transmitir en este blog, donde comparto rutas, momentos y lugares que, más que destinos, son paisajes interiores. Si disfrutas del viaje como manera de entender otras culturas —y también la propia—, quizá encuentres en estas crónicas algo que resuene contigo.
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