Las mejoras cosas que hacer en el Tíbet

Los paisajes y las costumbres que a día de hoy todavía se mantienen en la zona oeste de China hacen que un viaje a Tíbet sea el sueño de cualquier turista. La Región Autónoma del Tíbet es el centro sagrado budista más famoso a nivel mundial y todo un paraíso para los viajeros que disfrutan en los lugares más místicos. Conocido también como «el techo del mundo» debido a las enormes montañas del Himalaya, se trata del lugar perfecto para un viaje espiritual del que volverás enamorado. 

Puede que la visita a la región del Tíbet sea una de las partes más especiales de cualquier viaje a China. Para llegar hasta allí, normalmente, los turistas suelen aterrizar en Beijing, y a través de vuelos internos, llegan hasta Lhasa, la capital. Si no sabes qué ver en Tíbet, a continuación encontrarás una guía que te ayudará durante tu estancia, para sacarle el máximo partido. Y es que, un viaje a Tíbet es de esos de los que hay que hacer, al menos, una vez en la vida.  Descubre cuáles son las mejores cosas que hacer en Tíbet.

Lhasa, punto de partida de un viaje a Tíbet 

Tal y como hemos mencionado, la gran mayoría de los turistas llegan a Lhasa, la capital de la región del Tíbet, mediante un vuelo directo desde Beijing. Situada sobre la Montaña Roja a aproximadamente 3.600 metros de altitud, Lhasa es la segunda ciudad más alta de Asia -sólo por detrás de Shigatse, también en Tíbet- y es la sede de los lamas.

Como curiosidad, cabe destacar que Lhasa significa «lugar de los dioses» en tibetano. Y es que, principalmente, los atractivos turísticos más destacados de un viaje a Tíbet son los palacios, los templos y los monasterios, como por ejemplo el Palacio de Potala o el Templo Jokhang situados en Lhasa, entre otros. 

El Palacio de Potala, conocido por ser el lugar de residencia del Dalai Lama, fue fundado en 1648 y tiene una superficie de 130.000 metros cuadrados. En 1994 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por ser la máxima representación de la arquitectura tibetana, destacando El Palacio Blanco. Fue precisamente en este palacio donde vivió Dalai Lama, y la construcción contiene habitaciones, oficinas, un patio central -Deyangshar-, capillas, santuarios, salas de asambleas y bibliotecas. Sin lugar a dudas, uno de los imprescindibles que ver en Tíbet. 

Por su parte, el Monasterio Jokhang es otro de los más conocidos de la zona de Lhasa. Se trata del centro espiritual de la ciudad y es uno de los más interesantes en cuanto al estilo de construcción, ya que tiene influencias tanto indias como nepalíes. Visitar el Monasterio Jokhang es otra de las mejores cosas que hacer en Tíbet, ya que en el año 2000, al igual que el Palacio de Potala, también fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Además de los ya mencionados, en Lhasa se pueden encontrar otros muchos templos y monasterios, como los Monasterios de Sera, de Drepung y de Norbulingka – los tres monasterios que forman parte de la Universidad Tibetana y donde los monjes llevan a cabo animados debates- el Monasterio Ganden o Monasterio de Tashilhunpo, entre otros. Visitar estas construcciones es casi obligatorio durante un viaje a Tíbet, ya que es una experiencia única a través de la que conocerás el espíritu y la magia de esta región. 

Los lagos de Tíbet y su relación con la espiritualidad

Una de las principales curiosidades de Tíbet es que allí, los lagos se consideran sagrados, ya que tras ellos se esconden muchísimas historias que se han ido transmitiendo de generación en generación. Entre los lagos sagrados más conocidos de la región destacan, sobre todo, el impresionante lago Yamdrok y el lago Namtso. 

El lago Yamdrok, situado a 4400 metros de altura, tienen unas aguas de color azul turquesa que te dejarán boquiabierto. Está permitido acampar en sus orillas, y realmente es una de las mejores cosas que hacer en Tíbet. Por ejemplo, para disfrutar de las salidas y de las puestas de sol a los pies de sus aguas, o para dormir bajo un impresionante techo de estrellas. Además, justo en una de las colinas situadas frente al lago, se encuentra el Monasterio Samding. Cabe destacar que es el único monasterio liderado por una mujer. 

El lago Namtso, por su lado, está ubicado a 4718 metros de altura y es el segundo lago de agua salada más grande de China. Las vistas que ofrece son impresionantes, por lo que sentarte frente al lago y disfrutar de un picnic delante de uno de los paisajes más increíbles del mundo puede ser una de las mejores cosas que hacer en tu viaje a Tíbet. 

Shigatse, visita obligatoria en un viaje a Tíbet

Shigatse es la segunda ciudad más importante de la Región Autónoma del Tíbet, por lo que es otra de las mejores cosas que hacer en Tíbet. Está situada a aproximadamente 265 kilómetros al oeste de Lhasa y, al igual que esta, también se encuentra a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar. Desde el siglo XV, gracias a su privilegiada ubicación -entre los ríos Yarlung Tsangpo y Nianchuhe-, Shigatse se ha posicionado como una de las ciudades más relevantes de la región en términos económicos, políticos y culturales. 

Por ello, la parada en esta ciudad no puede faltar durante un viaje a Tíbet. En concreto, el principal atractivo turístico de la zona es el Monasterio de Tashilhunpo. Ubicado en lo alto de una colina, este monasterio alberga a unos 600 monjes budistas, un número muy superior a cualquier otro templo de Tíbet. Es precisamente este factor lo que lo hace único, por lo que se trata de una visita de lo más especial. 

El Monasterio de Tashilhunpo cuenta con varias construcciones destacadas, como la capilla o templo de Maitreya -el edificio más alto-, El Gudong -la zona en la que se encuentra la tumba del 4º Lama-, o el complejo Kelsang -donde se encuentran las espectaculares salas de oración-, entre otros. 

Por supuesto, además del Monasterio de Tashilhunpo, hay otros muchos atractivos que hacen de Shigatse un lugar de especial interés para los turistas. Por ejemplo, el Palacio de Verano de Deqing, cuyo estilo arquitectónico es de lo más peculiar, combinando lo tradicional con lo moderno y el lujo; el Pequeño Palacio Potala que, según cuenta la leyenda, los habitantes de Shigatse escucharon que en Lhasa había un palacio espléndido y decidieron construir uno igual; las ruinas del campo de batalla en contra de los británicos de Dzong de Gyantse, o el mercado tibetano y el nocturno para disfrutar de algunos de los mejores platos locales.  

Como ves, un viaje a Tíbet es algo que, por lo menos, hay que hacer una vez en la vida. Sus preciosos paisajes naturales y la espiritualidad de los monasterios y templos harán que vuelvas enamorado de esta zona de China. Descubre en nuestra web los viajes a la Región del Tíbet y no esperes más para hacer la reserva de tu próximo gran viaje. 

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