Yanagawa, conocida como la “ciudad del agua”, es uno de los destinos más singulares de la prefectura de Fukuoka. Situada en el suroeste de la región, esta histórica ciudad destaca por su extensa red de canales, que le ha valido comparaciones con Venecia. Se encuentra a unos 90 kilómetros de la ciudad de Fukuoka y puede visitarse fácilmente en una excursión de un día, ya sea en coche o en tren expreso desde la estación Nishitetsu Fukuoka (Tenjin), con un trayecto de aproximadamente 50 minutos.
Pero ¿qué hace tan especial a Yanagawa? La respuesta está en sus horiwari, los canales excavados que atraviesan la ciudad en todas direcciones. Su longitud total alcanza unos 930 kilómetros, una distancia comparable a la que separa Tokio de Hakata. Para entender cómo surgió este extraordinario paisaje urbano, hay que remontarse varios siglos atrás.
Originalmente, Yanagawa era una extensa marisma costera frente al mar de Ariake. Hace unos 2.000 años comenzaron a excavarse zanjas y a elevarse terrenos con la tierra extraída, dando forma a la futura ciudad. Con el paso del tiempo, esta compleja red hidráulica se convirtió en un elemento esencial para la vida cotidiana, facilitando el riego agrícola, el abastecimiento de agua y la prevención de incendios.
La red de canales que puede contemplarse hoy tomó forma principalmente durante el siglo XVII, coincidiendo con la construcción del castillo de Yanagawa. El desarrollo urbano de la ciudad estuvo íntimamente ligado al agua, en un proceso que recuerda, salvando las distancias, al nacimiento de Venecia sobre las islas de una laguna.
Sin embargo, el futuro de los canales estuvo en peligro. Las devastadoras inundaciones de 1953 transformaron la ciudad en un auténtico “mar de barro”. La posterior construcción de infraestructuras hidráulicas y la generalización del agua corriente redujeron la importancia práctica de los canales, que comenzaron a deteriorarse y acumular residuos. Durante un tiempo, incluso se planteó su desaparición.
La situación cambió gracias a la implicación de los habitantes de Yanagawa. Décadas de limpieza, restauración y concienciación ambiental permitieron recuperar este patrimonio único, devolviendo a la ciudad el paisaje acuático que hoy constituye su principal seña de identidad.
Recorrido por los canales en Donko-bune
Navegar por los tranquilos canales de Yanagawa a bordo de una embarcación tradicional conocida como donko-bune es una de las experiencias más emblemáticas de la ciudad.
Durante el recorrido, el suave sonido del agua acompaña a los viajeros mientras contemplan sauces llorones balanceándose sobre las orillas, flores que cambian con las estaciones y elegantes casas tradicionales de paredes blancas que evocan el pasado de esta antigua ciudad castillo.
La experiencia cobra aún más valor gracias a los barqueros, que conducen la embarcación utilizando largas pértigas de bambú. A lo largo del trayecto comparten historias sobre la ciudad, curiosidades culturales y, en muchas ocasiones, interpretan canciones tradicionales que añaden un toque auténtico al paseo.
Barca de la Novia: rituales matrimoniales en Yanagawa
Entre las tradiciones más entrañables de la ciudad destaca la llamada “Barca de la Novia”, un ritual matrimonial que se ha mantenido vivo durante generaciones.
A bordo de una donko-bune decorada para la ocasión, los recién casados recorren los canales mientras se presentan simbólicamente ante la comunidad como marido y mujer. A medida que avanzan por el agua, familiares, vecinos y turistas les dedican felicitaciones y buenos deseos desde otras embarcaciones o desde las orillas.
Esta tradición, profundamente arraigada en la cultura local, se ha convertido en una de las imágenes más representativas de Yanagawa y atrae incluso a parejas extranjeras que desean celebrar su unión de una forma única y memorable.
Ryokan Ohana Yanagawa Tachibana-Tei
Para quienes desean profundizar en la historia de Yanagawa, una de las experiencias más recomendables es alojarse en Ohana, la antigua residencia de la familia Tachibana, señores feudales del dominio de Yanagawa durante el período Edo.
Este excepcional complejo histórico es uno de los pocos lugares de Japón que conserva íntegramente un conjunto arquitectónico de gran valor patrimonial reconvertido en alojamiento. Administrado aún por descendientes de la familia Tachibana, Ohana ofrece a sus visitantes la oportunidad de sumergirse en más de 400 años de historia viva.
En 1950, Kazuo Tachibana, decimosexto jefe de la familia, junto con su esposa Fumiko, decidió transformar la antigua residencia en un ryokan-restaurante con el propósito de preservar el legado familiar. Gracias a esta iniciativa, el edificio no solo ha logrado mantenerse en pie, sino también continuar transmitiendo la historia, la cultura y la identidad de Yanagawa a las nuevas generaciones.
El santuario del señor feudal: Mihashira Jinja
Fundado en 1826, el santuario Mihashira Jinja es uno de los lugares espirituales más importantes de Yanagawa.
Su nombre, que puede traducirse como “Santuario de las Tres Deidades”, hace referencia a las tres figuras históricas que allí son veneradas: Tachibana Muneshige, primer señor del dominio de Yanagawa; su esposa, Tachibana Ginchiyo; y el padre de esta, Bekki Dosetsu.
Muneshige ocupa un lugar especial en la memoria local debido a su extraordinaria trayectoria política y militar. Tras perder sus dominios durante los conflictos del período Sengoku, logró recuperarlos años después, una hazaña poco común en la historia feudal japonesa. Por ello, es venerado como una deidad vinculada a la recuperación, la superación y el renacimiento.
El plato gastronómico más representativo de Yanagawa: el unagi no seiro-mushi
La gastronomía de Yanagawa está estrechamente vinculada a los recursos del mar de Ariake, famoso por sus grandes mareas y su rica biodiversidad. Sin embargo, existe un plato que destaca por encima de todos: el unagi no seiro-mushi.
Esta especialidad consiste en anguila a la parrilla servida sobre arroz sazonado y cocinada posteriormente al vapor en una cesta de bambú. El resultado es una textura especialmente tierna y jugosa, acompañada por el aroma tostado característico de la anguila.
Se trata de una receta nacida en Yanagawa que hoy forma parte de la identidad gastronómica de la ciudad.
Ganso Motoyoshiya Honten
Fundado a mediados del siglo XIX, este histórico establecimiento es uno de los referentes de la gastronomía local. Su larga trayectoria y el respeto por las recetas tradicionales lo han convertido en una institución para quienes desean probar el auténtico unagi no seiro-mushi.
Wakamatsuya
Muy apreciado por los habitantes de la ciudad, Wakamatsuya destaca por su salsa secreta transmitida de generación en generación y por la calidad de su anguila, cuidadosamente asada al carbón antes de ser cocinada al vapor.
Yanagawa, una experiencia para recorrer con los cinco sentidos
Yanagawa es una ciudad que invita a bajar el ritmo. Navegar por sus canales a bordo de una donko-bune permite descubrir la vida cotidiana desde una perspectiva diferente, dejándose llevar por el agua mientras la historia y el paisaje se despliegan lentamente ante los ojos del visitante.
Su célebre unagi no seiro-mushi, sus tradiciones centenarias y el encanto de una ciudad moldeada por el agua convierten la visita en una experiencia difícil de olvidar. Si viajas a Fukuoka, merece la pena dedicar un día a descubrir esta joya cultural que sigue conservando un ritmo y una identidad propios.



















