Odaiba y el Gundam Gigante

Odaiba es un lugar increíble. Una isla artificial en plena Bahía de Tokio, Japón, que representa todo un distrito dedicado a la diversión, las compras y el ocio. Originariamente, Odaiba se construyó para proteger a la ciudad de posibles agresiones desde el mar durante el Periodo Edo (siglos XVII al XIX), algo sobre lo que su nombre nos da una pista, ya que «daiba» en japonés significa «fuerte».

Durante los años ochenta del siglo XX, el lugar fue expandiéndose como centro de negocios y zona residencial moderna y futurista, algo que se vio frenado por la terrible crisis económica de los años noventa. En este periodo, el islote quedó prácticamente vacío, lo que permitió proyectar nuevos usos para los tokiotas. 

Ya a finales de aquella época, poco a poco Odaiba se fue convirtiendo en uno de los principales centros de interés turístico de Tokio gracias a sus restaurantes, centros comerciales, tiendas, monumentos y llamativos rincones que han convertido este lugar en uno de los favoritos de muchos viajeros que recalan en la capital japonesa

De entre todos esos rincones que tanto gustan a propios y extraños, queremos hablar hoy sobre la impresionante escultura Gundam que se puede contemplar en este distrito.

Por si no estás familiarizado con el Manga y el Anime, el Gundam es un robot gigante originario de la serie de animación Mobile Suit Gundam, que apareció en la pequeña pantalla japonesa allá por el año 1979. Desde entonces, se ha convertido en una millonaria franquicia sobre una serie de conflictos en los que los humanos luchan con unos trajes robóticos (también conocidos como Mechas de forma genérica) enormes para combatir el mal. 

A partir de la serie original, se produjeron películas, mangas, novelas, vídeo juegos, juguetes y casi cualquier producto de merchandising imaginable. Fue por el 30º aniversario de la serie original cuando se inauguró la estatua gigante de Gundam de Odaiba. Se trata en concreto del modelo RG 1/1 RX-78-2 Ver. GFT, que en la serie animada pilotaba Amuro Ray.

Una de las cosas más impresionantes de la figura es que está hecha a escala «real», es decir: con el tamaño que se supone que tienen los robots de la serie. 18 metros de altura, nada más y nada menos. Lo cual es bastante interesante, ya que al estar levantada junto a un edificio, se aprecia la enorme envergadura del aparato.

Edificio, por cierto, que es uno de esos centros comerciales que hay que visitar obligatoriamente si se viaja a Tokio. Se trata del Diver City Tokyo, lugar en el que hay cualquier cosa que pueda soñar un fan de Gundam como museos, tiendas de todo tipo e, incluso, un café temático sobre la serie y los personajes. 

Una de las cosas más divertidas es que durante el día el robot tiene tres funciones en las que mueve la cabeza, echa humo o se ilumina con unas proyecciones audiovisuales alucinantes. Si ya es un lugar muy chulo para hacer fotos de la mastodóntica estatua, aprovechar las horas a las que se realizan funciones puede ser ya una experiencia impresionante. Para conocer los horarios en los que hay función, lo mejor es estar atento a las pantallas que hay por todo el centro comercial, ya que ahí se anuncian las horas exactas a las que habrá espectáculo

En el centro comercial puedes encontrar siete plantas con todo tipo de tiendas, cafés, restaurantes y zonas de ocio. Hay tiendas de tecnología, de ropa, de libros y cómics… si lo puedes imaginar, posiblemente lo encuentres en el Diver City Tokyo. Por ello es una buena excusa en un viaje a la capital nipona acercarse a Odaiba aunque sólo sea para hacer compras, disfrutar de una buena comida y contemplar el Gundam

Además de lo ya mencionado, en Odaiba está la famosa réplica (más pequeña) de la Estatua de la Libertad que hay en Nueva York, la playa de Tokio (un lugar al que van a pasear muchas parejas por su romanticismo). También está la torre de la academia de televisión Fuji, desde donde podéis tener unas vistas maravillosas de Tokio. 

Por otro lado, si queréis una experiencia más relajante y completa, siempre podréis acudir al Ooedo Onsen Monogatari, el mayor baño termal de toda la capital, con unas aguas extraídas de más de 1.000 metros de profundidad. Dicen que estas aguas son geniales para la salud y lugar está acondicionado con zonas de spa y masajes y restaurantes. 

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