Pescadores zancudos en Sri Lanka

Son una escena única de las costas de Sri Lanka. Un auténtico espectáculo. Verles supone un atractivo y una cita ineludible si se visita aquel país. Aguardando a escasos metros de la orilla, a unos 20 pasos, los pescadores zancudos se apoyan en dos enormes zancos clavados en el fondo. Desde su posición vigilan a la espera de dar caza a cualquier pez que pase ante sus ojos. Su soporte, se llama petta y allí se mantienen sentados durante horas, a dos metros de altura. Se sujetan con una mano al palo y con la otra se arman con una caña de pescar.Encaramados a lo alto del zanco, ‘disparan’ su caña. Sin cebo, que el hipnótico bamboleo del anzuelo entre las olas ya resulta suficiente atractivo para los peces. Día a día cumplen su titánica tarea, desde que el sol se asoma hasta que se acuesta. Preparados con una bolsa, van cargando allí la mercancia que venderán por 4 rupias en el mercado. La mejor cosecha de estos pescadores puede alcanzar las 300 capturas, sin embargo, otros días apenas alcanzan los 3 euros de ganancias.Muchos sitúan el origen de esta tradición a fines de la Segunda Guerra Mundial. Los habitantes hicieron uso de los restos bélicos para adentrarse en los arrefices que cubren parte de sus costas. Con el tiempo, estos hierros fueron sustituidos por los actuales zancos de madera, que en muchas ocasiones se convierten en verdaderos tesoros familiares. ¿Pero por que no utilizar redes? La respuesta, sencilla. Con las redes los peces se asustarían en incluso migrarían a otras zonas, más profundas, obligándo a los zancudos a adentrarse más en el mar.Solo con el tsunami que asoló las costas del sudeste asiático cesaron durante un tiempo su actividad, sin embargo, más adelante volvieron a sus tradicionales posiciones, bordeando la costa, al acecho de los peces que se acerquen hasta allí.

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