Ogasawara: Las Galápagos de Japón

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Las islas de Ogasawara son uno de los entornos naturales más hermosos que se podían visitar en Japón. Este grupo de unas 30 islas, situadas a unos mil kilómetros al sur del principal archipiélago del país y a 25 horas en barco desde Tokyo, fueron declaradas en 2011 Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.

Esta elección se debe a la rica flora y fauna que alberga la región, ya que su situación provocó unas tendencias evolutivas en los habitantes de su biosfera que difieren enormemente de las de otras zonas naturales cercanas, por lo que se las considera las ‘islas Galápagos de Oriente’. Su página web está constantemente actualizada con información relevante.

Este ecosistema único en el mundo alberga 195 especies de aves, 441 especies de plantas nativas y algunas de especies de fauna en peligro de extinción como el «zorro volador» de Bonin, que a pesar de su nombre, es un tipo de murciélago altamente amenazado o los hermosos albatros.

La superficie total es de unas 7.393 hectáreas en las que conviven en equilibrio todas estas especies, pero además en sus zonas marítimas hay que destacar las hermosas especies de peces, cetáceos y corales que se pueden apreciar. Unas islas que estuvieron inhabitadas hasta 1830.

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Pero si hablamos de sus playas, no pasan desapercibidas: Sus aguas de un azul intenso y cristalino a la vez están plagadas de arrecifes de coral y la costa es una hilera salpicada de lenguas de arena blanca. Uno de los mejores lugares del mundo para practicar el buceo, ya que existen especies marinas que no hay en ninguna otra parte, además de los grandes cetáceos con los que podemos acabar nadando.

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Un lugar especial en el que se puede caminar por los senderos de sus montañas, disfrutar de las expediciones ornitológicas o realizar una salida para contemplar a los delfines y ballenas.

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Estos son sólo algunos apuntes sobre estas impresionantes islas, pero Ogasawara ofrece mucho más. Un rincón del mundo muy atractivo, entre otras cosas, por lo poco explotado que está, lo mucho que se cuida su conservación por parte del Gobierno -no en vano, incluso existe una guía de comportamiento en las islas- y la increíble belleza que despliega ante los visitantes.

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