Ofrenda a los monjes budistas

6/05/2021

En muchos países de Asia en los que el budismo está muy extendido existe una costumbre que puede interesar bastante a los viajeros que quieran profundizar en las tradiciones religiosas del lugar que visita.

 

 

Los monjes budistas, para mantener el desapego a los bienes materiales, sólo poseen su túnica y el plato en el que comen. Por ello, cada mañana salen del monasterio los más jóvenes para recibir las ofrendas de alimento que la gente les otorga. Aquellos que quieren ofrecer comida a los monjes esperan cada mañana en la calles, sentados o de rodillas, en una hilera dejando espacio entre unos y otros. Así, decenas de jóvenes del monasterio pasan en fila por delante con unos cuencos en los que la gente va introduciendo los alimentos, principalmente arroz y verduras, que se consumirán ese día en el monasterio.

 

 

Esta costumbre puede verse en países como Laos, Tailandia, Myanmar o Camboya por citar algunos. Es impresionante ver a todos los monjes de corta edad recibir las ofrendas y ofrecer sus bendiciones. Se cree que realizar este acto de entrega de comida trae prosperidad y paz a quien lo realiza.

 

 

Es un hermoso rito que puede ayudar a comprender aún más la cultura de aquellos países asiáticos que tienen una mayor influencia del budismo, una costumbre llena de bondad y belleza.

 

Normas de comportamiento al presenciar la ceremonia de Ofrendas

 

 

 

  1. Recuerda que no debes tomar fotos de cerca y no está permitido usar flash
  2. No debes obstaculizar el paso de los monjes en ningún momento.
  3. Si no se realizan ofrendas debes colocarte en el paso contrario a los monjes para no interrumpir las ofrendas que van recogiendo.
  4. Debes permanecer en silencio
  5. Debes vestir con ropa por debajo de la rodilla y camisas o camisetas que tapen tus hombros.
  6. Si vas a realizar alguna ofrenda pide en el hotel donde te estás quedando que cocinen arroz por ti, ya que comprar comida en los puestos de la calle y ofrecerlos se considera irrespetuoso.
  7. Al entregar la ofrenda debes estar de rodillas en el suelo, con la cabeza baja y juntar tus manos en forma de oración. Debes esperar que el monje termine de realizar el canto de bendición que entonará para poder pararte.

 

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