A las afueras de las murallas de la Vieja Baga, en Myanmar, se encuentra uno de los templos más hermosos y más impactantes de los que se pueden visitar en el sudeste asiático. Data de alrededor del año 109 a.C. y fue mandado construir por ordenes del rey Kyantzithha. Hablamos del Anando Pahto, un lugar místico, inspirado en los relatos de monjes indios que hablaban de su hogar en las cuevas del Himalaya. Aunque el tiempo fue haciendo mella en sus increíbles rincones, en el siglo XVIII se restauró y posteriormente, en los 90, sufrió un lavado de cara debido al aniversario de los 900 años de su existencia.El resiento siempre ha albergado un monasterio y un templo, por tanto, dentro de la muralla que envuelve el gran recinto hay multitud de conexiones entre los edificios. Tiene planta de cruz griega y a pesar de su antigüedad, es increíble las simetría que se aprecia entre sus componentes. El centro de todas las miradas se centra en la gran torre que holla la cumbre del edificio principal. Un Sikhara reposa en lo alto de esta torre y hay seis terrazas en forma piramidal con escenas de la vida de Buda. El lugar es enorme, pero por fortuna podrás encontrar muchos tours guiados por la zona.