Kintamani, la meseta volcánica más sagrada de Bali

11/02/2026

Kintamani, el enclave célebre de Bali 

 

A poco más de una hora en coche hacia el norte desde Ubud, el corazón cultural de Bali, una carretera de montaña comienza a ganar altura entre curvas suaves y vegetación espesa. El ascenso es gradual, casi imperceptible, hasta que de pronto el paisaje se abre sin previo aviso. Ante mí aparece una escena amplia y silenciosa: la meseta de Kintamani, situada a unos 1.500 metros de altitud, uno de los enclaves más célebres y evocadores de la isla.

La sensación térmica cambia, el aire se vuelve más ligero y fresco, y el ritmo del viaje se desacelera de forma natural. Kintamani no se revela de golpe: se deja descubrir con calma, como si pidiera al viajero una pausa consciente antes de seguir adelante.

 

Kintamani, la imponente belleza natural

 

El protagonista indiscutible del paisaje es el volcán activo Monte Batur, que se eleva hasta los 1.717 metros sobre el nivel del mar. A sus pies descansa el lago Batur, de elegante forma de medialuna, sereno y silencioso, como si equilibrara la energía latente del volcán.

 

 

La meseta es pintoresca por su naturaleza imponente y su clima fresco. Las montañas envueltas en la niebla matinal, el reflejo plateado del lago y el aire limpio de las tierras altas se combinan para crear una atmósfera apacible, casi mística. Aquí, la grandiosidad no abruma: acompaña.

 

Kintamani, su relevancia espiritual 

 

La meseta de Kintamani destaca no solo por la fuerza visual de su paisaje, sino también por su profunda relevancia espiritual dentro del hinduismo balinés. El monte Batur es considerado la segunda montaña más sagrada de Bali, sólo por detrás del monte Agung, y está vinculado en la tradición local al descenso de las principales deidades hindúes: Brahma, Vishnu y Shiva.

 

 

El lago Batur, por su parte, es venerado como la morada de Dewi Danu, diosa del agua y la fertilidad. Su papel es esencial dentro del sistema agrícola balinés, ya que abastece de agua a los arrozales que sostienen la vida de la isla a través del ancestral sistema de irrigación subak.

 

 

El paisaje que nace de la unión entre la montaña y el lago trasciende lo meramente visual. Se manifiesta como un espacio sagrado donde la energía de la tierra, las plegarias y la cosmovisión balinesa se entrelazan con naturalidad. Si visitas Kintamani con esta mirada, la experiencia adquiere una profundidad distinta, más silenciosa y significativa.

 

El templo Ulun Danu Batur

 

Ubicado como si custodiara el sagrado lago Batur, el templo Ulun Danu Batur es uno de los nueve templos nacionales de Bali y goza de un enorme prestigio espiritual. Sus puertas divididas, ricamente decoradas, y sus torres meru de varios niveles construidas en lava negra se recortan con elegancia contra el cielo.

El contraste entre la arquitectura ritual, el fondo volcánico y la amplitud del paisaje crea una imagen poderosa, que resume con claridad la relación entre naturaleza y espiritualidad que define a Bali.

 

 

 

Café Pahdi, momento de lujo con vista imponente 

 

Al llegar en coche al pueblo de Kintamani, me encontré con una sucesión animada de cafeterías y restaurantes alineados frente a la meseta. Siguiendo la recomendación de mi conductor, me detuve en Pahdi Specialty Coffee, un lugar especular desde el que se abre una vista directa al monte Batur y al lago que reposa a sus pies.

 

 

Sentarse allí, sentir la brisa suave de las tierras altas, observar el lento desplazamiento de las nubes y la luz cambiante sobre el volcán mientras se disfruta de un buen café… Ese es el verdadero lujo: tiempo, silencio y paisaje.

 

 

 

Caminata al amanecer en el monte Batur

 

Para quienes desean experimentar Kintamani con todo el cuerpo, la caminata al amanecer en el monte Batur es una opción inolvidable. La ascensión comienza en plena oscuridad, iluminada únicamente por la luz de una linterna frontal, y avanza en silencio hasta alcanzar la cima justo antes de la salida del sol.

El cielo cambia lentamente de color, del azul profundo al naranja suave, hasta fundirse en un resplandor dorado. A los pies se extiende un mar de nubes, mientras las siluetas del monte Agung y del monte Rinjani, en la isla de Lombok, emergen en la distancia como una visión suspendida en el tiempo.

 

 

En la cima, el guía prepara un desayuno sencillo: huevos cocidos y sándwiches de plátano calentados con vapor volcánico. Tomar una taza de café caliente frente a ese paisaje borra de inmediato el cansancio del ascenso.

 

 

Para quienes prefieren evitar la caminata, existen tours en jeep que permiten disfrutar del amanecer sin esfuerzo físico.

 

 

 

Toya Bungkah, las aguas termales junto al lago

 

Tras la caminata, el cuerpo agradece una pausa. A orillas del lago Batur brotan las aguas termales naturales conocidas como Toya Bungkah, consideradas desde generaciones por los locales como poseedoras de propiedades curativas.

Entre ellas destaca Toya Devasya, un complejo termal con piscinas infinitas desde las que se contemplan el lago y el monte Batur. Sumergirse en estas aguas cálidas, un regalo directo del volcán, mientras el aire fresco acaricia la piel, es una experiencia profundamente reparadora. El sistema de pago mediante pulsera permite moverse con comodidad por el recinto.

 

 

 

La vida tradicional en la aldea de Trunyan

 

En la orilla oriental del lago Batur se encuentra la aldea de Trunyan, hogar del pueblo Bali Aga, uno de los grupos indígenas más antiguos de la isla. Es conocida por su singular rito funerario, el llamado “entierro celestial”, en el que los cuerpos no se entierran ni se incineran, sino que se colocan en cestas de bambú junto a un árbol aromático que neutraliza los olores.

Este ritual refleja una cosmovisión profundamente ligada al respeto por la naturaleza y al ciclo de la vida, y ofrece una mirada a un Bali ancestral, alejado de los circuitos turísticos habituales.

 

 

 

Recorrido por la plantación de café

 

Las tierras altas de Kintamani son reconocidas por la producción del prestigioso Café Kintamani, uno de los cafés Arábica más valorados de Bali. El clima fresco y el suelo volcánico crean condiciones ideales para un grano de acidez afrutada y aroma refinado.

 

 

Durante la visita a una plantación, el guía explica el proceso completo: desde el cultivo hasta el tueste. La degustación final permite comparar distintas variedades locales. Muchas fincas también ofrecen información sobre el Kopi Luwak, el café más caro del mundo. Tras conocer su proceso y las consideraciones éticas asociadas, cada visitante puede decidir libremente si desea probarlo.

 

¿Cuándo visitar Kintamani?

 

La meseta de Kintamani puede visitarse durante todo el año. La mejor época es la estación seca, de mayo a septiembre, cuando el clima es más estable y resulta ideal para caminatas y actividades al aire libre. Durante la temporada de lluvias, el paisaje se vuelve más exuberante y los verdes se intensifican, ofreciendo una experiencia distinta, más introspectiva. 

Según la época, Kintamani revela matices diferentes de su belleza, siempre ligados al ritmo natural de la isla.

 

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