CineAsia nos trae ‘Katmandú, un Espejo en el Cielo’

Directora: Icíar BollaínAño: 2012Duración: 104 minutosGénero: DramaReparto: Verónica Echegui (Laia), Sumyata Battarai (Sharmila), Norbu Tsering Gurung (Tshiring).Guión: Icíar Bollaín.Música: Pascal Gaigne.Fotografía: Antonio Riestra.Productoras: Media Films y Es.Docu.Distribución en España: Alta Films. “La idea de rodar en Katmandú y las montañas de Mustang, en inglés y en nepalí, con una mayoría de actores no profesionales y un gran número de niños, es para mí un indudable reto.” Con estas palabras definía Icíar Bollaínsu nuevo trabajo Katmandú, un Espejo en el Cielo: un reto, como lo fue el rodar en condiciones muy duras en las chabolas de la capital del Nepal (lo sabemos de primera mano), así como enfrentarse a una nueva cultura, un nuevo terreno, y a la adaptación de una historia conocida por la mayoría de los españoles, la de Vicky Serpa (Victoria Subirana), una maestra catalana que decidió trasladar su vida al Nepal, y cuyo libro Vicky Serpa. Una Maestra en Katmandú ha servido de fuente de inspiración o punto de origen a Bollaín para la realización del guión de la película. Y decimos punto de origen, porque, si bien la directora se inspira y toma la raíz y base de la historia en la vida de Sherpa, es verdad que se toma bastantes licencias narrativas que la distancian de la obra original.Katmandú, un Espejo en el Cielo, narra la odisea de Laia, una joven maestra de Barcelona que viaja a la capital del Nepal para ejercer en una escuela local infantil. A través de distintos flashbacks vamos conociendo quién es esta joven, y a través de sacrificios personales y decisiones que marcarán su vida, Laia irá también descubriéndose a sí misma, a la vez que luchará para corregir las graves carencias, no sólo educacionales, que padecen los niños de las castas más bajas de la sociedad nepalí. Un viaje que, si bien Verónica Echegui nos lo hace realmente fácil puesto que está absolutamente inmensa en la película (y ahí alabar la labor de dirección de actores de Bollaín que con la actriz consigue un personaje absolutamente interesante, central en la historia y bien desarrollado), no consigue lo mismo la narración, el desarrollo de la historia, que parece demasiado obvio y algo estático.Que Nepal es uno de los países subdesarrollados más pobres del mundo, eso ya lo sabíamos. Numerosos documentales nos han dado cuenta de ello a lo largo, sobre todo de estos últimos años. Icíar Bollaín, que se va al otro lado del mundo después de rodar en Bolivia También la Lluvia, se adentra en un país que resulta exóticamente turístico y atractivo y nos muestra sus precariedades. A través de la mirada siempre inquieta y reivindicativa de Laia, no acudimos sólo a la tristeza de ver a unos niños sin alimentos, sin educación y viviendo en situaciones hostiles (la historia de la niña llevada a prostituirse a los burdeles es mágica), sino que con ella también asistiremos a la evidencia de que son las propias tradiciones ancestrales de la sociedad nepalí las que les llevan a una extrema desigualdad y a la situación de pobreza en la que viven. Y ahí es cuando algo de esa “superioridad moral occidental” entra en juego (aquello de: ‘nosotros desde fuera juzgamos y eso que haces está mal’) y puede llegar a empañar momentos de la película. Aún así, el guión, escrito por la propia directora con la colaboración de su pareja en la actualidad Paul Laverty, con el que también trabajó en su anterior film, está trabajado con mucha sutilidad, de una forma sensible para hacernos humilde y humano el personaje de Laia, y eso sí que lo consigue.El paisaje, la fotografía, los personajes secundarios (el monje budista al que Laia acude a menudo, el marido de conveniencia para poder continuar en el país, la amiga maestra, etc), en definitiva, todo lo demás, todo lo que rodea a Verónica Echegui (Laia), no es que sea superficial, sino que está puesto ahí por y para una única razón: todo está puesto al servicio de la transformación de Laia, cosa que la actriz sabe aprovechar al máximo y saca su mayor partido.Que Icíar Bollaín es una de las realizadoras españolas más reputadas y con mayor talento, eso no cabe duda; que Katmandú, un Espejo en el Cielo es una buena historia, bien protagonizada y que hay que verla, en versión original desde luego porque sino se pierde toda la esencia, es incuestionable. A partir de aquí, todas las opiniones valen. El pulso de la cámara de Bollaín es firme y con un estilo muchas veces casi, casi documental, realiza un retrato exterior de una sociedad, a la vez que interior de la protagonista de nuestra historia… aunque para nosotros resulte un retrato un poco ‘fácil’ y la directora no extraiga todo el jugo emocional que nos hubiera gustado.Por Gloria Fernández

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