Al igual que ocurre con otras fiestas -como la celebración de Halloween en países como España en los que se festeja por la influencia cultural de Estados Unidos y por razones de estética y consumo, más que por tradición- la Navidad poco a poco se va haciendo un hueco como celebración -aunque en su faceta más laica, estética y consumista- en las grandes ciudades de China.

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Exceptuando a la población cristiana que vive en el país asiático, los chinos no celebran estas fiestas con ritos religiosos ni con un sentido trascendental.  Los centros comerciales engalanan sus escaparates con árboles de Navidad y motivos propios de estas fechas en occidente. Incluso puede verse a las cajeras de algunas grandes cadenas de supermercados -en los que se escuchan villancicos-  llevando gorritos de Papá Noel.Los jóvenes chinos festejan esta fiesta saliendo con los amigos, yendo a cenar pizza o tomando algo con la pareja. Se pueden ver luces decorativas por las calles de las grandes urbes y los abetos cada vez están más presentes en lugares de reunión social por estas fechas. Incluso algunos niños empiezan a cumplir con tradiciones como dejar sus calcetines por la noche para que Dun Che Lao Ren -el Santa Claus chino- les deje algún presente.

Unas celebraciones que benefician sobre todo al comercio, pues tienen un carácter incluso más consumista que en los países occidentales, al no estar ligada a la religión imperante en el gigante asiático.Sin embargo, a pesar de la influencia de la Navidad en las festividades chinas, las tradiciones del país se siguen celebrando con fervor, como es el caso del Año Nuevo chino que tiene lugar entre enero y febrero, según el calendario lunar.