La Ruta de la Seda

La Ruta de la Seda

La Ruta de la Seda es la más conocida y misteriosa red de rutas comerciales que unían China y Constantinopla, la actual Estambul. Recibe su nombre gracias al más exótico y rico de sus productos, la seda, aunque no era el único, especias, ropas exóticas, alimentos, piedras y metales preciosos y todo tipo de artesanía circulaban por estos caminos. Caravanas de camellos, oasis, mojes y yurtas atrajeron poderosamente la atención del resto del mundo. La Ruta de la Seda hace que ciudades y países enteros florezcan o caigan a su paso.

HISTORIA DE LA RUTA DE LA SEDA

La Ruta de la Seda nunca fue una ruta de un solo camino. Se originó en la antigua capital china a través de la Gran Muralla. El inicio de la ruta data del siglo II a.C, cuando el embajador chino Zhang Qian visitó los países de Asia Central con una misión diplomática. Anteriormente, todas las rutas se detenían en las fronteras de China, debido a las grandes cordilleras que formaban la frontera con Asia.

Desde el siglo I hasta el III, la ruta de la seda conecta los imperios más poderosos de la época, con una lucha constante por hacerse con los puntos principales de comercio. La Ruta se dividió en varias ramas: una, a través del río Volga a Europa del Este. Otra, desde el actual Afganistán a la India. Y una tercera, desde Bagdad hacia el Mediterráneo.

En el Siglo XIII Marco Polo, mercader veneciano, es el primer europeo en pisar la Ruta de la Seda. Todos sus viajes están recogidos en sus diarios de ruta.

AMIR TIMUR Y LA RUTA DE LA SEDA

Uzbekistán ocupa un lugar privilegiado a lo largo de la Ruta de la Seda. No se puede entender la historia de este país sin asociar su cultura, riquezas y leyendas a esta ruta. Situado justo en el centro, el país llama rápidamente la atención de los comerciantes gracias a sus riquezas y su colorido. Ciudades como Tashkent, Samarkanda, Bukhara o Khiva se convirtieron en los principales emplazamientos comerciales y se consideraron centros vitales del comercio, la artesanía y el intercambio cultural de la época.

Durante el mandato de Amir Timur, todas las rutas comerciales se unieron en Samarkanda, capital del imperio. La ciudad se convirtió en el centro del continente. El gran sueño de Timur era convertir Samarkanda en la ciudad más bella del mundo. La artesanía y el comercio hizo prosperar ciudades como Bujara, Samarkanda y Tashkent.

LA DECADENCIA

A principios del siglo XVI las rutas comerciales terrestres cayeron en decadencia. La mayor velocidad del transporte marítimo unido a la posibilidad de llevar más cantidad de mercancía da lugar a la disminución en el tránsito de la mayoría de estas rutas, aunque algunas, especialmente las de zonas de alta montaña, existieron hasta principios del siglo XX.

Durante la guerra civil en China, la Ruta de la Seda jugó una vez más su papel. Los japoneses y los británicos construyeron carreteras que coincidían con los caminos abiertos por las antiguas rutas, y a mediados de siglo la versión soviética de la Ruta de la Seda se convirtió en el único camino por el cual China podría tener un mínimo contacto con el mundo exterior.

LAS MERCANCÍAS DE LA RUTA DE LA SEDA

Las mercancías transportadas en la Ruta de la Seda se movían básicamente de Oriente a Occidente. A juzgar por el nombre, la seda era el producto más valorado y el principal que recorría estas carreteras. Gracias a su ligero peso, enorme demanda y alto precio, era ideal para el comercio y el transporte a larga distancia. Pero no fue hasta finales del siglo XIX cuando un investigador alemán, Ferdinand von Richthofen, acuñó el nombre de Ruta de la Seda en una de sus principales obras.

En la etapa inicial de la Ruta se comerciaba sobre todo con caballos, semillas de alfalfa y uvas. Para los chinos, separados del resto del mundo, estas mercancías eran una novedad. Otros artículos como lana, alfombras, y otros textiles llegaron a China el este del Mediterráneo, causando gran impresión ya que los chinos no estaban familiarizados con los métodos del procesamiento de la lana. Productos de lujo recorrieron estos caminos, oro y plata, vidrio de Samarkanda (muy valorado debido a su alta calidad), frutas exóticas e incluso animales como leopardos y leones.

Desde China las caravanas transportaban jarrones blancos como la nieve, tazones, vasos y todo tipo de la fina y elegante porcelana oriental, producto muy caro en los mercados europeos. Además de esto, multitud de productos llenaban las caravanas de comerciantes: pieles, té, arroz, lino, corales, ámbar…

India era famosa por sus telas, especias y piedras preciosas. Europa del Este exporta pieles, animales, perfumes, joyas, marfil y azúcar.


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