Información general sobre Bután

Bután

Este pequeño reino, el último estado lamaísta del mundo, cuenta con enormes montañas boscosas surcadas por profundos valles. El nombre actual de Bután procede de un término indio con el que se conocían todas las regiones habitadas por gente de raza tibetana. Su clima, su flora y su fauna y los caracteres étnicos de su población cambian notablemente de una región a otra.

LA “FELICIDAD NACIONAL BRUTA”

A Bután se le considera el país con la población más feliz del mundo. No en vano, se hace una encuesta a sus habitantes cada año para comprobar su grado de felicidad. Encuesta con la que se cuenta a la hora de calcular el PIB. Así, consiguen establecer un equilibrio entre lo espiritual (presente en cada rincón del bello país) y lo material. Puedes leer más sobre este tema en nuestro artículo del blog.

SITUACIÓN

El conocido como El Reino del Dragón tiene una extensión de 46.600 kilómetros cuadrados. Está situado entre el Tíbet al norte y la India al sur, flanqueado por dos barreras naturales, el Himalaya y los Duars, gargantas profundas que se extienden a lo largo de una jungla impenetrable.

La zona del Himalaya central se caracteriza por una serie de valles de 2.000 a 3.000 metros de altitud, separados por cadenas montañosas que alcanzan 5.000 metros de altura. Es precisamente en esta zona donde se concentra lo esencial de la cultura butanesa, cuyas características están definidas en función del relieve. Como sucede al otro lado del Himalaya, el país está dividido en una serie de valles fluviales, cada uno de ellos caracterizado por tradiciones culturales autónomas y a menudo muy diferentes de los valles vecinos, según haya más o menos facilidad de comunicación entre ellos.

LA HISTORIA DEL PAÍS

Los orígenes de la historia de Bután se remontan a miles de años atrás, aunque el conocimiento que se tiene de él no es mucho. No existen muchos datos del surgimiento del país más allá de lo que se ha encontrado en las crónicas locales y en los monasterios.

La influencia de la India es indudable, aunque probablemente de forma indirecta a través del budismo tibetano. Y es que la implantación del budismo en esta región es fundamental para entender el país. Ciertos elementos parecen atestiguar la existencia de lazos estrechos con el Tíbet desde el siglo VII. La primera referencia a la influencia del budismo en el país tiene lugar bajo el dominio del rey del Tíbet Songtsen Gampo, que proclamó el budismo como religión del país e hizo construir muchos monasterios incluso en las áreas adyacentes, incluyendo dos en Bután.

Bajo el carismático Ngawang Namgyel, Bután se convirtió en un estado unificado en el siglo XVII, con la introducción de un sistema dual de administración que separaban las materias religiosas de las seculares. El Dharma Roja asumía el poder espiritual, pero podía delegar en algunas ocasiones en el Deba Raja, que asumía la administración. Así mismo, introdujo el sistema tibetano de división en dzongs (monasterios fortificados) y el país fue dividido en tres grandes provincias.

Actualmente, el gobierno está formado por: Una asamblea nacional, compuesta por 150 miembros, de ellos 100 del pueblo. Una comisión real asesora, formada por cinco representantes del pueblo, dos de la comunidad monástica, uno de la minoría nepalesa y un miembro femenino. Una comisión de coordinación entre ministerios y un consejo de ministros.

Hasta los años 70 Bután permaneció prácticamente aislado del mundo. Sin embargo, a día de hoy (y aunque la televisión e internet no penetraron en el país hasta 1999), sus habitantes son modernos y usan teléfonos móviles y redes sociales, disfrutan del ocio nocturno y, en definitiva, de las comodidades de la vida moderna. Esta combinación de lo místico, tradicional y ancestral con pinceladas de la modernidad más recalcitrante es otra baza de un país que sólo puede dejar fascinado al viajero que se adentra en él por primera vez.

POBLACIÓN

Población de Bután

La población butanesa, de más de dos millones de habitantes, está constituida por tres grupos étnicos, basados en las características del lenguaje:

  • Los Charchops u “orientales”, considerados como los primeros habitantes del país; su dialecto es el tsangla, de origen tibetano, considerada como la lengua del Bután oriental.
  • Los Ngalongs, descendientes de los inmigrantes tibetanos y los primeros en convertirse al budismo; su dialecto es el hablado en el Valle del Chumbi.
  • Los habitantes de Bumthang, en el centro del país, cuyo dialecto conserva las raíces del tibetano original.
  • Por último, al sur reside una minoría de origen nepalí (25% del total de la población), que comenzó a asentarse en esta zona del país hacia finales del siglo pasado.

IDIOMA

Aunque entre las múltiples lenguas habladas en el país predominan las formas del tibetano arcaico, los habitantes de este estado no se consideran tibetanos. Sin embargo, han visto siempre en el Tíbet la patria espiritual perdida.

La lengua oficial es el Dzongkha, muy parecido al tibetano, con distintas características de pronunciación dependiendo de las distintas zonas. Muy poca gente habla inglés (y mucho menos español), por lo que un buen guía ducho en idiomas se hace casi indispensable durante las visitas a las principales atracciones de Bután.

RELIGIÓN

En Bután, la religión mayoritaria es el budismo, que más que una religión, es una forma de vida, impregnando casi todas las facetas de la vida cotidiana de este país.

MONEDA

La moneda oficial de Bután es el Ngultrum, que se divide en 100 chetrum. Las rupias indias también pueden utilizarse libremente en cualquier lugar de Bután, así que no te sorprendas si te dan el cambio en rupias. Oficialmente, los billetes de 500 y 1000 rupias indias no son aceptados, debido a la alta tasa de falsificaciones, pero en la práctica, los billetes de 500 rupias se aceptan en la mayoría de los sitios.

Las principales tarjetas como Visa o Mastercard pueden ser utilizadas en los principales centros turísticos del país, donde también se pueden encontrar fácilmente cajeros.

PASAPORTE Y VISADOS

Como hemos comentado anteriormente, la entrada al país está muy controlada, por lo que lo más habitual es que un guía te espere a tu llegada. Cuando estés en Bután recibirás un formulario para declarar tu equipaje para asegurase de que te llevas lo mismo que has traído. Asegúrate de enumeras cámaras, o portátiles.

Con la excepción de los visitantes de India, Bangladesh y Maldivas, el resto de los visitantes a Bután necesitan visado para visitar el país, que deben obtener antes de viajar. Al entrar se te requerirá que muestres el permiso y luego se te sellará el pasaporte.

POLÍTICA TURÍSTICA

En Bután prefieren practicar una política turística de alto valor y bajo impacto, es decir: Pocos viajeros, pero que hagan crecer la economía del país. El Gobierno Butanés sólo permite visitar Bután a un número concreto de turistas al año, precisamente para que el impacto ecológico sea mínimo, entre otras razones. Aunque esto implique que no sea un país muy barato para visitar. En resumen: Los butaneses prefieren la calidad a la cantidad.


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