El archipiélago de Okinawa es un Japón desconocido y distinto al que se suele conocer viajando.

Con una biodiversidad impresionante, una gastronomía propia y una atractiva cultura, puede presumir de tener los habitantes más longevos del mundo, de ser uno de los mayores lugares de buceo del planeta y de tener las playas más bonitas de Asia.

Un lugar mágico y diferente que tiene su propia idiosincrasia, sin perder su carácter nipón, y que es poco explorado por los viajeros que visitan este país asiático.

Este cúmulo de unas 160 islas se encuentra en el extremo sur del archipiélago japonés.

Además de la isla principal de Okinawa, podemos destacar las islas de Kerama, un gran destino para realizar excursiones debido a su cercanía con la isla principal (aproximadamente unos 35 minutos en barco) y a que es una zona considerada uno de los mayores paraísos de buceo del mundo.

UN LUGAR IDEAL PARA LA PRÁCTICA DEL SUBMARINISMO

Aquí nos vamos a encontrar algunas de las aguas más bellas del planeta. En las cercanías de Okinawa hay numerosos sitios indicados para principiantes. Uno de los mejores es el malecón de Sunabe, donde hay grandes arrecifes de coral blando.

El cabo de Onna, por otro lado, es conocido por su coral duro y su variada fauna marina.

Muy cerca de las islas Kerama hay lugares llenos de peces de arrecife y unos paisajes subacuáticos dignos de admirar.

Los submarinistas más experimentados pueden dirigirse a las islas situadas más al sur. Aquí se pueden encontrar algunas verdaderas joyas marinas.

En los alrededores de Miyako-jima existen más de 50 lugares en los que podemos organizar una inmersión con total seguridad, sobre todo para visitar las cuevas.

Las islas de Yaeyama ofrecen al submarinista 360 especies distintas de coral y anémonas de mar, con especial profusión de arrecifes de coral Ao de color azul, muy raros de ver.

Por no hablar de las tortugas marinas, muy típicas de estas aguas y de los ejemplares de pez martillo.

PLAYA, MONTAÑA Y FUSIÓN DE CULTURAS

Si queremos salir fuera del agua para recorrer el norte de la gran isla de Okinawa, nos encontraremos con bonitas playas, montañas y colinas cubiertas de bosque subtropical.

La zona centro es denominada llamada Chanpuru por los propios habitantes (que traducido significaría "mezcla"). Esto se debe a la multitud de bases de EEUU que hay en la zona lo que le da al territorio una fusión entre ambas culturas de lo más interesante.

Aquí hay multitud de zonas consideradas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

LAS ISLAS KERAMA, UN PARAÍSO PARA BUCEAR Y DESCANSAR

Este cúmulo de unas 20 islas se encuentra a 35 kilómetros al oeste de la isla principal de Okinawa, e incluye cuatro islas habitadas: Tokashiki-jima, Zamami-jima, Aka-jima y Geruma-jima.

Se tarda aproximadamente 35 minutos en llegar a Tokashiki-jima Island desde Puerto Tomari (Terminal Ferry Tomarin) en Naha, y 60 minutos para llegar a Zamami-jima o Aka-jima Island en barco de alta velocidad.

Con aguas transparentes de color verde esmeralda y unas profundidades de 50 a 60 metros también son conocidas como uno de los mayores lugares de buceo en el mundo.

Pero también proporcionan el contexto ideal para el relax con sus colinas verdes, sus arenas blancas, el paisaje que ofrece su mar y los arrecifes de coral que le dan un gran valor a estas costas.

Además, sus playas ofrecen todo tipo de servicios y el compromiso de la gente local con el turismo hacen de la estancia una experiencia agradable en la que el viajero se siente perfectamente acogido.

GASTRONOMÍA Y LONGEVIDAD

Pero sin duda uno de los aspectos más sorprendentes de este archipiélago es la longevidad y la salud de hierro de la que presumen sus habitantes: en Ogimi nos podemos encontrar el mayor porcentaje de personas con más de 100 años.

Muchos afirman que esto es una combinación del estupendo clima tropical del que disfrutan unido a la impresionante gastronomía propia de estas islas.

La cocina Ryukyu, combinación de las artes culinarias japonesa y china, a la que se le añaden ingredientes tropicales, es un placer que ninguna persona con buen paladar debería perderse.

Entre los platos imprescindibles, está el Okinawa soba: un cuenco de gruesos fideos de trigo y carne de cerdo que te hará recuperar el vigor de la juventud.

El champuru, más ligero, consiste en unas verduras fritas mezcladas con un espeso y nutritivo guiso. Este plato se puede preparar con distintos ingredientes: calabaza, melón amargo, fideos de trigo, etc.

La tempura típica de aquí también tiene un punto muy diferente a la del resto de Japón, siendo un poco más espesa, muy recomendable.

El cerdo también está muy presente en los platos de las islas. Incluso tienen una deliciosa versión de la morcilla llamada chii-irichii preparada con sangre frita y verduras.

Con las tripas del cerdo se prepara una sopa llamada nakami que se dice que ayuda a superar gripes y resfriados por su alto aporte energético.

Los pescados locales no podían faltar en la mesa, así nos encontramos con el irabucha, un plato a base de pez papagayo, el mibai, preparado con mero, y numerosos platos preparados con chipirones en su tinta.

Y ni que decir tiene que el sushi y el sashimi de la isla son de una calidad impresionante y altamente recomendable.

Una delicatessen muy especial es el toofuyo: una especie de queso azul preparado a partir de tofu fermentado que se presta a ser tomado con un rico licor de arroz de Okinawa: el awamori.

Todo un despliegue para los sentidos que enamorarán a todos los aficionados a la buena cocina.

Okinawa es el lugar perfecto para descubrir un Japón fascinante y enriquecedor, además de desconocido e inesperado.