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SIGIRIYA
La historia de la roca de Sigiriya está indisolublemente vinculada a la trágica historia de Kassapa y Moggallana, hijos del mismo padre, el rey Anuradhapura Dhatusena, pero de distintas madres, la de Moggallana tenía sangre real. A pesar de ser el mayor, Kassapa temía que su hermanastro asumiera el poder, por lo que tomó en posesión el trono y encarceló a su padre, mientras Moggallana escapó a la India. Kassapa ordenó a su padre que le revelara dónde estaba escondido el tesoro de la corona. Éste le llevó a a la gran presa de Kalawewa, que él mismo había construido y consideraba su trabajo más importante, y le dijo: Aquí están todos mis tesoros.
Al oír esta respuesta, pensó que su padre se estaba riendo de él y Kassapa ordenó encerrarle.
En el año 495, el rey usurpador descendió de la roca de Sigiriya para ir al encuentro de Moggallana, quien, fortalecido por el apoyo de las tropas Chola y Sinhalese, había regresado de la India para enfrentarse a su hermanastro en una batalla que tuvo lugar a los alrededores de Habarana.
Fue aquí donde sucedió el episodio que decidió el desenlace de la batalla: El elefante que montaba Kassapa olió el peligro de un pantano oculto y cambió la dirección. El ejército de Kassapa interpretó esta acción como una señal de retirada y se dispersó, dejando al rey sólo. El rey desenfundó su daga y se hizo un corte en su propia garganta.
La ciudadela de Sigiriya es una de las creaciones más impresionantes del mundo.
El rey Kassapa transformó una roca de 18 metros en una impenetrable fortaleza, bien para emular al rey de la riqueza, que residía en lo alto del monte Alaka, bien por atemorizar al ejército liderado por su hermanastro, legítimo heredero al trono, o por ambos motivos.
A pesar de que Sigiriya fue habitada antes y después de Kassapa, principalmente por monjes de los bosques, la arquitectura y arte que ha llegado a nuestros días es principalmente seglar.
Sigiriya fue redescubierta por dos escaladores británicos en 1853, y desde mediados de 1900 la ciudadela ha atraído a turistas de todo el mundo.
Actualmente puede verse bellos jardines, así como una galería con pinturas del siglo V. La mayor parte de las pinturas representan a mujeres de la corte (reinas, hijas, doncellas e incluso concubinas) representadas en diversas actitudes. Los detalles de estas pinturas, los vestidos y joyas, además de la gracia y belleza inmortalizada por los artistas en Sigiriya, continua inspirando a generaciones de artistas y poetas.
Esta incomparable ciudadela no tiene rival en todo el mundo.
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La historia de la roca de Sigiriya está indisolublemente vinculada a la trágica historia
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