Afortunadamente mucho del Patrimonio Cultural de Camboya sobrevivió al “borrón y cuenta nueva” de los Khmer Rouge respecto a la historia. Junto con los dos millones de camboyanos muertos estimados, se destruyeron millones de objetos de arte, esculturas y libros, pero las famosas muestras de arquitectura de la era Angkoriana como Angkor Wat y Angkor Thom han reaparecido relativamente ilesas. El Museo Nacional de Phnom Penh es el mejor sitio para ver muestras de escultura Khmer, en particular las bellamente representadas deidades hindues. El más tangible eslabón del país con su glorioso pasado es el altamente estilizado ballet real, tradicionalmente conectado con los bailes de Tailandia, Jaya e India. El baile también se vió amenazado durante los años de Pol Pot, con la supervivencia de una única costurera capaz de transmitir las antiguas técnicas del diseño de los trajes.